
Bautiza a sus niños, pero aborta. Se indigna con la corrupción, pero soborna al policía de transito. Se enoja con el hambre que sufren los argentinos, pero expulsa a los cartoneros de su barrio. Tinelli le parece ordinario, pero canal 7 lo aburre. Le importuna el corte de calles por una protesta de desocupados, pero apoya el corte de rutas de las entidades rurales:
La clase media, está perdida, perdón confundida
Uno de los resultados directos del bloqueo de comestibles, fué la estampida de precios generada por los “formadores inflacionarios” como escusa produjeron una subida artificial y en Argentina ante cualquier nubarrón pegan el golpe, cuando la lluvia se calma, nunca vuelve al precio inicial, siempre queda un poco arriba. Como siempre pagan el pato inflacionario los pobres y la clase media. La mayoría de la población transfiere ingresos a una minoría concentrada. ¿Quiere decir que los que desataron el corte de rutas, los que pusieron carteles en sus vidrieras y los contratados (a 40 pesos el día) que salieron en campamento a cortar rutas y comer asado y tomar cerveza, concluyeron en favor de la inflación? ¡SI, Así fué!
Tajeaban las cubiertas de los camiones o les arrojaban clavos miguelitos. ¿No les bastaba con demorar durante largos días a los choferes, haciéndoles imposible cobrar por sus viajes? Sino que había que dañar. Como es obvio, las prolongadas demoras en las rutas incluso para los colectivos y particulares, y directamente la prohibición de paso para los alimentos, provocó un desabastecimiento en la mayoría de las ciudades. Eso importó, además de un delito antisocial, el desabastecimiento previsto por la ley Nº 20.680 que dispone multas, arrestos y procesos con penas de seis meses a cuatro años. El derecho al libre transito otra garantía constitucional que se vió violada.
El 26 de marzo falleció Natalio Porta ni la primera ni la última victima silenciosa, era una persona enferma que iba de Alejo Ledesma hacia Río Cuarto en una ambulancia. En Laboulaye no se lo dejó pasar y se lo demoró durante horas por lo que se decidió llevarlo a Villa María, donde falleció.
El 2 de abril murió en el piquete de Gualeguaychú la brasileña Priscilla Camargo, de 19 años, que viajaba en un camión con su novio. Fue atropellada por un colectivo cuando, en medio de la demora, cruzaba la ruta para ir al baño. Los que cortaban la ruta 14 habilitaron de improviso el tránsito y todos aceleraron, traumados por salir de allí sin importar si alguien estaba cruzando la ruta.
Asimismo hay que computar las lesiones gravísimas que la patota de San Francisco, le propinó, con amplia superioridad numérica, a Juan D. Bono, de 57 años. Este pasó el piquete en una Ford F-100, por lo que fue perseguido y golpeado brutalmente. Bono fue internado en el Hospital Iturraspe de aquella ciudad, presentando “fractura de brazo izquierdo y traumatismo de rostro y de tórax, y podría ser sometido a una cirugía” (“Brutal golpiza de piquete a conductor en San Francisco”, La Voz del Interior 23/3).
¿Quienes son responsables, de estas muertes? Solamente los imputados -huy perdón no hay- bueno los actores directos del hecho, o quienes lo sustentan, lo apoyan y lo
La Sociedad Rural, CRA y otras entidades se manejaron como patrones de estancia, en los piquetes entre (150 y 300) no permitieron paso a camiones con carne, frutas, verduras y otros productos, de los cuales muchos se pudrieron y otros fueron “tirados” literalmente en la ruta, cuando los choferes que los llevaban protestaban, Fué una minoría campesina, que sin perder un centavo, y por intereses mezquinos, hizo perder a otra fracción agraria camiones con productos básicos. (“El Campo contra el Campo”) -sería otro buen titular.
Hay una fauna periodística con dos nutrientes: una está presa de que su negocio es el denuncismo antikirchnerista a rabiar, porque su target son los sectores culturalmente molestos de las clases medias urbanas; la otra, está ligada a los intereses ideológicos y comerciales de sus multimedios, que le hacen el campaña al “campo” con una amplificación desnuda, vacía, espectacularista, del tilingaje cacerolero y de las lágrimas de cocodrilo de gente que se cree la dueña del país, como lo creyó toda la vida. Una parte entre significativa y sustancial de la facturación de los grandes medios proviene de los emporios agropecuarios, de modo que a otro perro con el hueso de la independencia periodística en el tratamiento del lock-out del “campo”. No mientan más.
Los mismos protagonistas del paro reconocen que lo que está en juego no es perder plata sino dejar de ganar alguna. Usted, se puso a pensar seriamente ¿Porqué pega una cartel en la vidriera y/o porque sale con las cacerolas y/o opina que el campo tiene razón?
¿Se vendrán nuevos muertos? ¿Abrá otro salto infraccionario? ¿Desabastecimiento? ¿Perdidas económicas? ¿Más carteles apoyando a una fracción del campo? -Se anuncian nuevos block-out, viene tormenta, y como siempre la clase media argentina, apoyará la medida “porque estamos con el campo gordi, viste… acá todo lo mueve el campo” -si lamentablemte si… señora.
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